Sesión 22: 04-12-2023
En la sesión de hoy hemos comenzado con la presentación de las etapas vitales.
En
primer lugar, hemos visto los cambios en las familias: hemos visto la
morfología de las familias, las pautas de formación que siguen los hogares, la
distribución de roles que hay en los hogares, la convivencia de los miembros de
las parejas, las pautas de crianza y socialización de las nuevas generaciones y
las estrategias de cuidado de las personas dependientes.
Luego
hemos visto la importancia de la institución familiar, ya que la familia es un
apoyo fundamental y la última red de protección que tienen los individuos frente
al riesgo de exclusión y frente a las dificultades de progresar.
La
familia es el último frente de supervivencia.
Después
hemos seguido con las preocupaciones principales: las dificultades para
organizar y coordinar de manera satisfactoria los espacios y tiempos de la vida
cotidiana y la carrera continua contra el tiempo (el tiempo que dedican a la
comunicación con las familias). Ya sea para atender las necesidades emocionales,
inculcar valores y transmitir conocimientos. La calidad del tiempo (atención de
calidad, preocupación por su día, compartir momentos de aprendizaje
satisfactorios, no malcriar). En cuanto determinante del bienestar y capacidad
productiva futura.
Cambios
profundos.
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Cambios
en los valores: Las ideas de igualdad, libertad y tolerancia han impregnado a
la sociedad. También un creciente sentimiento individualista, la relativización
de las normas que dirigían elecciones y conductas, el incremento constante del
consumo y el bienestar material y la sobrevaloración del presente frente al
futuro.
Características
de las relaciones entre padres e hijos:
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Primero:
Una mayor preocupación por el bienestar de sus hijos y una mayor inversión
emocional, sentimental y económica en los niños que ganan centralidad en la
familia.
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Segundo:
Se produce un cambio en el modelo educativo y de relación, abandonan formas de
autoridad patriarcales y una mayor existencia del diálogo, comunicación y
consenso. Se genera un clima de confianza.
El
capital social de las familias y la educación de los hijos: Es la capacidad de establecer relaciones
intergeneracionales y vínculos sociales con sus hijos.
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Se
refiere al conjunto de habilidades y capacidades parentales positivas que
engloban aspectos como la estructura de los vínculos familiares, la intensidad
de esas relaciones (implicación de los progenitores en la vida de sus hijos e
hijas), el contenido de la relación (comunicación, control, apoyo, afecto, etc.),
los roles y normas que se ejecutan y el grado de comunicación entre los
progenitores y su corresponsabilidad en la educación.
La
transición entre la infancia y la adolescencia:
-
Cambio
en la transformación física y de la actividad hormonal: se produce un cambio en
su vida emocional, psicológica, además de una inmersión en nuevos contextos
sociales como las redes sociales, nuevas normas y responsabilidades, además de
una reconstrucción de su identidad.
Dinámicas
intergeneracionales: Familia, trabajo remunerado y dinámicas de relación
intergeneracional: tiempo y actividades compartidas.
La
familia negociadora.
La
incorporación de la mujer al trabajo no cambia el reparto de tareas en el hogar.Los
datos del Panel de Familias e Infancia (PFI) muestran una generación de mujeres
que ya se ha incorporado al mercado de trabajo, pero dedican tres veces más
tiempo que los hombres a hacer trabajos del hogar. Los hombres trabajan ocho
horas semanales de media en las tareas domésticas, y las mujeres veintitrés. La
mujer que está parada dedica casi veintinueve horas (por siete y media del
marido). Y la mujer inactiva al mercado laboral, la que es ama de casa, dedica
treinta y cinco horas y media (por cinco y media del marido), que es casi el
equivalente a una jornada laboral semanal normal de cuarenta horas.
La
influencia del trabajo de los padres en el tiempo que dedican a sus hijos.
Actividades
compartidas entre padres e hijos.
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Los
hombres cuidan de los hijos cuando están enfermos y los llevan al médico en un
37% de los casos; participan al llevarlos a la escuela en un 41% de los casos y
van a hablar con sus profesores cuando hace falta casi tantas veces como las
madres (47% de los casos).
Familia
negociadora.
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Cuando
la madre trabaja, cuida de los hijos en un 51% de los casos y el padre en un
43,5%. Si la madre no trabaja, aumenta su responsabilidad exclusiva en casi un
20% más de casos (63%), y el padre disminuye la suya en un 12%, y pasa a
participar en las actividades con hijos sólo en un 31% de los casos.
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A
igualdad de otras condiciones, la razón de probabilidades de que un funcionario
asuma un volumen importante de las tareas rutinarias de cuidado de los hijos es
el doble que la de un trabajador autónomo o de uno que tiene contrato
indefinido, y tres veces y media más grande que la de un trabajador con
contrato temporal.
Estos
datos, hacen reflexionar sobre el trabajo de la mujer en el hogar, a pesar de
los cambios que se han producido en cuanto a la vida laboral de la mujer. A
pesar de que se incorporaron al mercado laboral, podemos observar una tendencia
social en la cual la mujer es la responsable en gran parte de las tareas del
hogar respecto al hombre.
Cambios
en las dinámicas generacionales con la aparición de la familia negociadora.
Relaciones
de confianza mutua: La familia tiende a pactar un número pequeño de decisiones.
Conclusión:
Las dinámicas familiares derivadas del
modelo de familia negociadora, por un lado, han representado una disminución de
la autoridad paterna, pero, por otro lado, han permitido aumentar la confianza
entre padres e hijos y ahora hay más diálogo intergeneracional que antes.
Gráfico
relacionado con la atención a los hijos.
Malestar
emocional:
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La
relación entre divorcio y estrés psicológico se suele asociar a tres fenómenos:
el conflicto familiar entre los excónyuges, las dificultades económicas que
atraviesan los hogares monoparentales, y la desorganización familiar producida
ya sea por cambios de residencia, procesos judiciales, o déficits de atención
por parte de los progenitores.
- Los adolescentes que mantienen niveles elevados de comunicación con su padre no residente tienen una probabilidad más baja de sentirse pocas veces o nunca entusiasmados, felices o con mucha energía.
Gracias a los datos y estadísticas podemos observar una clara evolución como sociedad, pero que servirá para analizar todos estos factores de forma individual con cada alumno/alumna. Todas estas situaciones y factores son importantes para que como docentes podamos realizar bien nuestro trabajo porque influirá en las clases.

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